¿Es posible que las llamadas medicinas alternativas funcionen, o no? Junto a esta duda es cuando aparece el término efecto placebo.
Seria genial, pero hoy en día todavía no existe evidencia consistente ni demostrada con ninguna terapia medica alternativa (por desgracia). También podemos encontrarnos con la aceptación de que no tienen efecto real, pero te dirán que, si te funciona, aunque sea por el efecto placebo debes comprarlo igual porque total; ‘¿llámalo X pero funciona, no?’. Y créeme, muchas personas lo han hecho así ya…
Con esta entrada pretendo ahorrarte algo de dinero para que puedas comprar mas verduras, avena, o fruta.
Para la mayoría de la gente, este efecto placebo es identificado como la posibilidad de sanar o mejorar la condición de alguien después de suministrarle una sustancia que no tienen efecto terapéutico real.
Se cree que ‘ese efecto’ es psicológico, y puede ocurrir por la influencia del profesional que receta el producto, o bien por la propia persona que se auto- convence de que le va a proporcionar mejoras o curaciones. En ambos casos parece ser que el producto funciona en mayor o menor grado.
En los debates que se generan al respecto del efecto placebo (en cuanto a la eficacia de un suplemento sin acción real) cuando se quiere defender su eficacia, y a falta de estudios científicos concluyentes, sus partidarios suelen decir que también funciona en estudios con animales que son poco susceptibles a influencias de tipo psicológico (podría ser por ejemplo el caso del uso de homeopatía o el caso de algún suplemento deportivo erogénico). Muchas veces se está suponiendo, implícitamente, que el efecto placebo es puramente psicológico y, ciertamente, los animales no son los más indicado para manifestar dicha influencia.
Tenemos que si no hay evidencia concluyente de que funciona; no funciona. Por otro lado, si el efecto placebo pudiese servir de manera relevante en personas adultas para mejorar algún aspecto; tampoco es cierto.
Pues bien, el efecto placebo se interpreta mal, incluso entre los médicos, porque se reduce su posible eficacia a esa influencia de la mente sobre el cuerpo, exclusivamente. Os dejo un ejemplo;
Veamos, se puede observar el funcionamiento de una sustancia o tratamiento placebo en los ensayos clínicos donde hay un grupo de pacientes al que se le administra la terapia que se está investigando para verificar su eficacia, y un segundo grupo de control al que se le da un placebo. En este segundo grupo aproximadamente un 30% se curará o mejorará…. Si el medicamento que estamos investigando supera por mucho el porcentaje obtenido por el placebo, podemos empezar a pensar que es eficaz. Pero si los resultados son similares a los del grupo que recibe el placebo, entonces el medicamento no sirve para nada.
¿Por qué parece que se cura la gente después de ingerir suplementos o medicamentos que no tienen efecto terapéutico (o placebo)?
La curación se debe a lo que se llaman factores aleatorios o inespecíficos: al parecer » el 70% de las enfermedades se curan hagas lo que hagas’’
La interpretación que se le da para la respuesta individual muchas veces es errona ya que algunos profesionales utilizan los cambios de «antes y después» dentro de cada grupo en lugar de las diferencias entre los grupos placebo y con (medicación o intervención).
La regresión a la media habla de lo que pasa en promedio al tomar medidas repetidas escogiendo valores extremos como medidas de base. Estos valores extremos son en gran parte la explicación de que en otras mediciones no sean tan extremas.
Si escogemos personas con dolores (por ejemplo) por encima de un umbral concreto. Cuando volvamos a tomar mediciones del dolor de esas personas, veremos que EN PROMEDIO el dolor está más cerca de la media. Eso va a ocurrir haya habido tratamiento real o no (placebo o control).
La regresión a la media es un término puramente estadístico, que nos muestra que en muchas situaciones en las que uno enferma, después de pasar por un período mas crítico, se tiende a mejorar con independencia de que la persona tome medicación efectiva convencional o placebo. Entonces esta regresión a la media es la razón por la que muchos tratamientos poco efectivos (ya sean convencionales o alternativos) parecen funcionar. Entonces, y solo después de esto, en menor proporción la mejoría o curación debida al efecto placebo será causa de nuestra mente y de cómo afrontemos las situaciones. En realidad, si lo piensas tiene su lógica pensar que el placebo tiene limitaciones y que a veces la mejoría no se puede deber a eso únicamente. La magia es solo ciencia que no ha podido ser demostrada o charlatanes ganando mucho dinero.
Si el principio de la regresión se tuviese en cuenta en el sector sanitario es posible que incluso pudiera reducir gastos sanitarios totalmente prescindibles. Pero lo que es todavía mejor, se les acabaría el cuento a varios gurús que aprovechasen situaciones de desespero o incertidumbre para vender cosas que no sirven para nada, ya que estos supuestos remedios que no han demostrado mejores resultados que un placebo, pero que sí parecieron mejorar el dolor entre antes y después de tomarlos, no tienen en realidad ningún valor ya que como acabo de explicar, la mejoría no es causa de este medicamento , ni siquiera de su efecto placebo.
Si, por ejemplo, una persona ha aprendido que comer le ayuda a aliviar la tensión o la ansiedad, su sistema nervioso puede activar el deseo de comer en situaciones de estrés, incluso aunque las necesidades energéticas estén cubiertas. Esto no es un fallo ni una debilidad, sino una respuesta aprendida que en su momento tuvo sentido y fue útil.
Además, el hambre está estrechamente relacionada con la motivación, los hábitos automáticos y la forma en que cada persona percibe su estado interno. Por eso, no todas las personas sienten el hambre de la misma manera ni con la misma intensidad. En algunos casos, puede vivirse como una señal leve y manejable; en otros, como una urgencia intensa difícil de ignorar.
Desde esta perspectiva, tiene más sentido hablar de distintos tipos de hambre; anticipatoria, impulsiva, compulsiva, sensorial, hedónica, etc. entendiendo que todas forman parte de la experiencia humana. No se trata de decidir cuál es “correcta” y cuál no, sino de comprender qué activa cada una y cómo se manifiesta en cada persona.
Entender la regresión a la media ayuda a no confundir mejoría con eficacia.
Por lo tanto, las pseudoterápias o suplementos que dicen tener un efecto comparado con el antes y el después de administrarse el fármaco no tienen en cuenta otras variables importantísimas como la regresión a la media y otros posibles cambios aleatorios que nada tienen que ver con dicho fármaco, por eso las comparaciones se deben dar entre dos grupos a mismas condiciones, y no en una línia de tiempo. Si a pesar de esto crees que el efecto placebo tiene mucho que ofrecerte… te digo que lamentablemente tampoco, aunque es real que la mente y la actitud juegan un papel crucial en muchos aspectos de la vida, por si sola no puede curar una enfermedad.
Invertir en profesionales sanitarios y nutricionistas es mejor idea que seguir gastando más dinero en productos de dudosa confianza. Con un nutricionista aprendes a comer, a nutrir tu cuerpo, a saber escoger alimentos, te ayuda con tus digestiones y practicidad del día a día, te ayuda con tu rendimiento físico y cuidado personal, y hasta puede motivarte a cocinar mas o mejor.
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